Cinco repúblicas fueron las que libertó Simón!
Por esas curiosas casualidades que la historia le juega a la vida, de cuando en cuando hay años que están llenos de aniversarios, y este, el 2008 es uno de ellos. Especialmente para los jóvenes, quienes hace 40 años, en 1968, marcaron un hito de gran importancia en su búsqueda por tener presencia decisiva en la vida social. Mayo del 68 en París,
Por estos días la polarización de las ideas, la estigmatización del disenso, la criminalización de la protesta, la eliminación física como alternativa nefasta al debate, llena los medios de comunicación masivos, hundiéndonos en el fango del escepticismo y de la depresión. Uno de estos objetos del estigma mediático en nuestras latitudes es el “bolivarianismo” o todo lo que huela a ello, pues se le traduce como sinónimo de terrorismo, de caudillos militares folclóricos y tropicales o de pretexto para proyectos expansionistas. Y esto no lo entiendo muy bien, pues desde las primeras lecturas de historia de muchos latinoamericanos durante el siglo XX, Simón Bolívar fue el libertador del norte de Suramérica; fue el líder de ejércitos de desarrapados que en Ayacucho, Pichincha, Carabobo, Junín (parecen calles de Medellín, pero no lo son!), el Pantano de Vargas o el Puente de Boyacá sellaron libertades que glorifican los himnos nacionales de al menos cinco países latinoamericanos. Esto lo leía en
Soñé que la costa Pacífica de mi país iba desde el extremo del Golfo de Chiriquí en los límites de la actual Panamá con Costa Rica, hasta Tacna en los límites del actual Perú con Chile. Con seguridad tendríamos mucho más que currulaos y el tapón del Darien; hasta tendríamos dos puertos muy importantes: Panamá y Guayaquil, además de Buenaventura, y playas como las peruanas o Esmeraldas. Soñé también que nuestra costa Caribe iba desde Bocas del Toro hasta la desembocadura del Orinoco en el Atlántico. Nuestros costeños serían más variados y podríamos escoger para pasar las vacaciones además de Santa Marta, Cartagena o San Andrés, a Colón, San Blas, Maracaibo, Caracas, Isla Margarita o cualquiera de esos paradisíacos sitios costeros de la actual Venezuela. Además el Canal sería nuestro! Tendríamos más tambores además del cununo o el alegre, pues estaría el cajón, los chimbagueles, el culo’e puya y muchos más. Soñé que la cuenca del Orinoco era nuestra arteria nacional y que gracias a ella podíamos pasar desde el Atlántico, entrando por las bocas del Orinoco, hasta el Pacífico, aprovechando las múltiples vías fluviales de las actuales Colombia, Ecuador y Perú. Soñé también que el Cuzco, Machu Pichu y San Agustín formaban la triangulación ideal de nuestra arqueología indígena y eso nos haría una potencia mundial del turismo. Y con estos sueños indudablemente va de ñapa que seríamos la mayor potencia petrolera del mundo; la mayor reserva hídrica del planeta; los principales productores de una multiplicidad de minerales y alimentos; podríamos pensar seriamente en una reserva para la biodiversidad pues tendríamos suficiente territorio para ello. Nuestra selección de fútbol podría jugar a orillas del Titicaca al igual que en Cumaná, Bogotá o San Fernando de Atabapo. Ni que hablar de nuestras posibilidades gastronómicas; hayaca con ajiaco, bollo’e yuca y ceviche de corvina, pasándolo con ron, pisco y aguardiente. Qué borrachera me metí en ese sueño… Y qué mujeres!
Y todo eso porque me dio por pensar en el sueño bolivariano. El del Bolívar de los niños de
Agréguenle a este sueño lo que quieran!
Versión FN

